Transcripciones Teocráticas
Una fe más fuerte que la desgracia (supertifón en Filipinas) Una fe más fuerte que la desgracia (supertifón en Filipinas)
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Una fe más fuerte que la desgracia (supertifón en Filipinas)

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TRANSCRIPCIÓN

Presentador: Más de 3400 personas asistieron a una asamblea de los testigos de Jehová en la ciudad de Calbayog, fue una ocasión especial para los 41 que se bautizaron pero también para los demás asistentes, pues un mes antes todos habían sobrevivido al supertifón Haiyan.

En Filipinas hay más de 185’000 testigos de Jehová, Haiyan tocó tierra el 8 de noviembre de 2013 y muchos testigos vivían justo en la zona por donde iba a pasar.

Hubertus Hoefnagels – Sucursal de Filipinas: ¿Labores de socorro?

Presentador: Antes de que llegara el tifón, la sucursal de Filipinas comenzó a organizar las labores de evacuación y socorro.

Rodnie Barcenas – Superintendente de circuito: Nos estamos preparando porque han dicho en las noticias que debemos hacerlo. Envié mensajes a todos, a todos los ancianos de la congregación, para que los hermanos fueran a un lugar seguro

Hubertus Hoefnagels – Sucursal de Filipinas: Sabíamos que iba a ser devastador.

Presentador: Uno de los lugares más afectados fue la ciudad de Tacloban en la isla de Leyte. Las congregaciones, sufrieron muchísimo.

Nicolle Perez – Congregación Central, Tacloban: ¡Vamos, despierten que va a llover más fuerte!

Richard Perez – Anciano, Congregación Central, Tacloban: De repente vino una ráfaga que se llevó el techo, intentamos agarrarlo pero el viento era más fuerte, si no lo soltábamos nos llevaba a nosotros.

Nicolle Perez – Congregación Central, Tacloban: Todo lo que teníamos en el refrigerador lo sacamos y después metimos las publicaciones. Las acomodó mi papá.

Presentador: El tifón se iba acercando y muchas familias empezaron a irse a edificios más resistentes, 60 personas se refugiaron en este Salón del Reino. Una oleada de 5 metros golpeó el edificio, las paredes se derrumbaron y el agua se llevó a muchos, 22 personas murieron.

Sheryl, de sólo 13 años, estaba allí. El agua la arrastró, pero sobrevivió porque se subió a un árbol.

Sheryl Gariando – Congregación Central, Tacloban: Los hermanos me han dicho que, en estos últimos días, a todos nos pueden pasar cosas malas.

Presentador: Sólo sobrevivieron Sheryl y uno de sus hermanos.

Sheryl Gariando – Congregación Central, Tacloban: Perdí mi casa, perdí a mi familia y por un momento, perdí mi confianza en Dios. Los ancianos me dijeron que no está mal llorar, que ayuda a sacar la tristeza que llevamos dentro. Algo que me ayudó mucho, fue ir a las reuniones, los hermanos leían textos sobre la resurrección.

Presentador: Justo un día antes de la asamblea que se celebró en Calbayog, Sheryl volvió a ver a su hermano.

44 miembros de la congregación de Tanauan, a 15 kilómetros al sur de Tacloban, también se refugiaron en su Salón del Reino.

María Cinco – Congregación de Tanauan: Mi familia es muy grande, tengo a mi madre, mis hijos, mis nietos.

Levi Cinco – Anciano de la congregación de Tanauan: Nos quedamos aquí hasta que llegó el tifón, el viento empezó a soplar más fuerte y el agua del mar inundó el Salón.

María Cinco – Congregación de Tanauan: Yo estaba allá, orando con ellos y el agua empezó a entrar con fuerza.

Levi Cinco – Anciano de la congregación de Tanauan: El viento junto con el agua y las olas, destrozaron las ventanas.

María Cinco – Congregación de Tanauan: Ese lado quedó descubierto, comenzaron a entrar escombros y el agua me arrastró fuera del salón, pero entonces me agarré de un trozo grande de madera que estaba flotando porque yo no sé nadar. El agua me arrastró más allá de esa casa, quedé cubierta de escombros.

Levi Cinco – Anciano de la congregación de Tanauan: Empecé a preguntarles a los demás: ¿Vieron a mi madre? Las olas seguían golpeando las paredes y el viento era muy fuerte. Entonces el salón empezó a flotar, me fortaleció mucho pensar en el texto del año, dice: «Jehová tu Dios, está contigo».

Presentador: Por increíble que parezca, el Salón del Reino se despegó de sus cimientos y se desplazó 15 metros. Sobrevivieron todos, los 44.

[Melodía cantada del Reino en idioma extranjero]

A unos 80 kilómetros al este, en la isla de Sámar, los testigos de Guiuan se enfrentaron a vientos de 275 km/h.

Raymundo Baldos – Anciano de la congregación de Guiuan: Prácticamente, todos los hermanos perdieron sus casas. Aquí es donde dormíamos, era nuestra habitación.

Presentador: Muchos ya no tienen cómo ganarse la vida, el cultivo de coco y la industria pesquera sufrieron enormes daños.

Raymundo Baldos – Anciano de la congregación de Guiuan: Cuando llegó el tifón, estábamos en el Salón del Reino, después de la reunión, la mitad de los hermanos se quedaron en el Salón y la otra mitad, especialmente los niños, se fueron a la casa de una hermana. El viento se llevó el techo completo, cuando vimos que la situación se puso tan peligrosa, nos protegimos unos a otros. Y el ruido era como de cientos de caballos corriendo por el techo.

Entonces un hermano dijo: ¡Protéjanse la cabeza con una silla! Así que nos cubrimos con las sillas, todos lo hicimos, los materiales del techo golpeaban las sillas una y otra vez, era muy peligroso. Estábamos todos mojados, temblábamos de frío y teníamos un bebé llorando aquí.

Presentador: Los 47 miembros de la congregación sobrevivieron. Se podrían contar muchas otras historias, como la de Eden, que sobrevivió con los que se apiñaron junto a la última pared que quedaba en pie en el Salón. O Kurt, de 8 años, que pese a estar herido salió de debajo de los escombros y luchó contra las aguas agitadas para llegar a donde estaba su padre. Y Michael, un sacrificado anciano, que alzó un techo para que pudieran respirar quienes estaban atrapados debajo.

El tifón Haiyan es una de las tormentas más fuertes, que jamás ha tocado tierra. Mató a más de 6’200 personas, 33 eran testigos de Jehová y hay 10 testigos desaparecidos que seguramente han muerto. A fin de animar a las víctimas, el consejo directivo envió a uno de sus miembros, quien viajó a la zona afectada con representantes de la sucursal filipina.

Mark Sanderson – Miembro del Cuerpo Gobernante: En algunas ocasiones, tal vez sientas que ya no puedes más con tantos problemas, pero sin importar lo que estemos pasando, Jehová nos ayuda a aguantar.

Joel Acebes – Sucursal de Filipinas: El tifón llegó un viernes y el sábado ya había testigos entregando alimentos a sus hermanos y ayudándolos de otras maneras.

Presentador: 4 camiones llenos de suministros, salieron de la sucursal unos cuantos días después del paso del tifón.

Mark Sanderson – Miembro del Cuerpo Gobernante: La catástrofe de Filipinas fue terrible, el tifón no sólo destrozó las casas, también dejó a la gente sin nada. En estos momentos de crisis, es cuando más se nota el amor de la hermandad.

Abner Presas – Comité de Socorro: Les traemos suministros a nuestros hermanos: arroz, fideos, café y otros artículos.

Joar Trazo – Voluntario: En seguida, la organización decidió usar los Salones del Reino como albergues y muchos afectados fueron alojados en hogares de testigos de Calbayog y Santa Margarita.

Sheryl Gariando – Congregación Central, Tacloban: Vi todo lo que se hizo para entregar los suministros que habían donado los hermanos. Nos trajeron comida, ropa y muchas cosas para ayudarnos espiritualmente.

Jeruel Raza – Superintendente de distrito: Estamos muy agradecidos, por todo lo que Jehová está haciendo. Sabemos que Él está dirigiendo esto y que las labores de socorro cuentan con su apoyo.

Mark Sanderson – Miembro del Cuerpo Gobernante: Cuando iniciamos el viaje, nuestra intensión era animar y fortalecer a los hermanos, pero creo que sucedió todo lo contrario, ver su gran fe y su deseo de seguir adelante pese a la desgracia que han sufrido nos ha animado mucho a nosotros.

Familia de afectados 1: ¡Gracias! ¡Gracias Jehová!

[Melodía cantada del Reino en idioma extranjero]

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