Transcripciones Teocráticas
Consuelo para «los que se afanan y están cargados» Consuelo para «los que se afanan y están cargados»
Aquí puedes encontrar la transcripción del video de la experiencia bajo la subcategoría de: «Se enfrentan a pruebas». Si deseas verlo en el sitio,... Consuelo para «los que se afanan y están cargados»

Aquí puedes encontrar la transcripción del video de la experiencia bajo la subcategoría de: «Se enfrentan a pruebas». Si deseas verlo en el sitio, sigue el enlace a continuación, esperamos que realmente lo disfrutes.

Consuelo para «los que se afanan y están cargados»

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TRANSCRIPCIÓN

Geoffrey Jackson – Miembro del Cuerpo Gobernante: Las palabras de Jesús en Mateo 11:28 son muy apropiadas tomando en cuenta todo lo que sufrimos en este mundo. Él dijo: «Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré». Sí, las asambleas nos refrescan, nos recargan las baterías. Incluso si el mundo que nos rodea parece estar desmoronándose, podemos recibir consuelo. ¿Cuáles son algunas de las maneras en las que la organización ayuda a los hermanos cuando ocurre una tragedia? Conoceremos a 2 parejas de Testigos que sufrieron los efectos ocasionados por 2 de los ataques terroristas más feroces de los últimos años.

[Ciudad de Nueva York]

Sophie Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): No pasa un día sin que pensemos en nuestro hijo, Paulie.

[El 11 de septiembre de 2001 la ciudad de Nueva York sufrió un ataque terrorista. 2.753 personas perdieron la vida]

[París (Francia)]

Pablo Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): No quisiéramos volver a ver todo ese horror y sufrimiento nunca más.

[El 13 de noviembre de 2015 París (Francia) sufrió un ataque terrorista. 130 personas perdieron la vida]

[Ciudad de Nueva York después del ataque]

Sophie Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): El 11 de septiembre fue un día espantoso… aterrador.

[París después del ataque]

Barbara Bidet – París (Francia): Cuando finalmente me di cuenta de lo que estaba pasando, me dio mucho miedo. No sabía qué hacer ni qué pensar. Me sentía indefensa

Pablo Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): Cuando cayó la segunda torre, Paulie estaba en el piso 110. Todos gritaban y lloraban… yo estaba orando a Jehová. Mi corazón estaba hecho pedazos.

Barbara Bidet – París (Francia): Vivimos en el bulevar Voltaire, una avenida ancha cerca de una sala de conciertos llamada Bataclan. Cuando sus puertas están abiertas, alcanzamos a escuchar todo lo que pasa allí dentro.

Cédric Bidet – París (Francia): Esa noche, tres hombres irrumpieron en el Bataclan y comenzaron a disparar contra la multitud. De inmediato sacamos nuestras mochilas de emergencia y, sentados frente al sofá, le rogamos a Jehová que nos diera su espíritu santo para enfrentar esa situación.

Samuel Célinain – Sucursal de Francia: Como a las 10 de la noche, dieron la noticia sobre el ataque. Cuando escuché lo que había pasado, me quedé helado. De inmediato me puse a pensar en los hermanos que viven en esa zona, así que rápidamente me comuniqué con el superintendente de circuito para averiguar si los hermanos estaban a salvo. Al día siguiente, muy temprano, organizamos un comité de socorro que incluía a varios miembros del Departamento de Servicio. Decidimos elaborar una carta y tomar otras medidas prácticas a fin de brindar ayuda a los hermanos que, de una forma u otra, habían sido afectados por lo sucedido. Además, el superintendente de circuito no tardó en ponerse en contacto con los ancianos que atienden a los hermanos de la zona afectada.

Alain Petitpierre – Sucursal de Francia: Encontrar la manera de animar a nuestros hermanos fue uno de los mayores retos para nosotros porque jamás habíamos pasado por algo tan terrible. Los ancianos nos organizamos, y de dos en dos nos pusimos en camino para fortalecer a los hermanos.

[Ciudad de Nueva York]

Douglas Chappel – Sucursal de Estados Unidos: Comenzamos a hacer llamadas el mismo martes por la mañana. Para el jueves, todos los superintendentes viajantes ya habían enviado informes de la situación. Lamentablemente, 14 de nuestros hermanos habían perdido la vida. Sabíamos que teníamos que visitar lo antes posible a las familias para tratar de ayudarlas y consolarlas.

Pablo Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): Casi de inmediato, los ancianos nos visitaron. Repasamos algunos pasajes del libro de Job. La verdad yo no podía ni hablar… Por supuesto, ya conocía ese relato, pero esta vez era diferente. Todas sus palabras me llegaron directo al corazón.

Barbara Bidet – París (Francia): Unos días después, dos hermanos de Betel fueron a visitarnos a la casa. Eso nos conmovió mucho; pudimos sentir su interés en nosotros. Fue una clara muestra de que Jehová sabía lo que habíamos vivido aquella noche.

Douglas Chappel – Sucursal de Estados Unidos: Allí estaban nuestros hermanos con toda la disposición para ayudar. Todos mostraron mucha empatía y amor.

Gregory Bowman – Sucursal de Estados Unidos: Cuando finalmente nos permitieron ingresar a la zona cero, encontramos a varios paramédicos, bomberos, policías y personal de emergencias. Les agradecimos por el trabajo tan duro que estaban haciendo. También les dijimos que nosotros no estábamos capacitados para hacer lo mismo que ellos; sin embargo, sí podíamos tratar de reconfortarlos con la Biblia. ¡Y pudimos ver que los textos bíblicos que leíamos de verdad les tocaban el corazón! Fue algo que ellos agradecieron mucho. La Palabra de Dios es extraordinaria: nos tranquiliza, nos alivia y nos consuela. ¡Ese fue el efecto que tuvo en los trabajadores de la zona cero!

Barbara Bidet – París (Francia): La visita de los hermanos de Betel fue un regalo de Jehová, una evidencia de cuánto se interesa por nosotros. Realmente nos animó mucho.

Cédric Bidet – París (Francia): Después de que los hermanos nos visitaron, nos sentimos tan animado y fortalecidos que dijimos: «¡Tenemos que ir a predicar! Ahora nosotros debemos consolar a las personas del territorio y animar a los hermanos». Jehová se merece que lo alabemos y le demos las gracias porque de verdad es un Dios de amor.

[Monumento conmemorativo del 11 de septiembre (Ciudad de Nueva York)]

Pablo Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): Sentí que Jehová me estaba tomando de la mano… ¡Y cuánto lo necesitaba! Anhelo el día en que me sienta totalmente recuperado: el día en que vuelva a ver a mi hijo, a Paulie… quiero verlo con mis propios ojos y que, un vez más, él sea parte de nuestras vidas. ¡Tengo tantas ganas de volver a abrazarlo!

Sophie Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): Esta experiencia nos ha cambiado. Pero, gracias al apoyo de la organización y de los hermanos, sabemos que Jehová nunca nos abandona. ¡Eso es un gran consuelo!

Pablo Ortíz – Nueva Jersey (Estados Unidos): No saben cuánto le agradezco a Jehová todo lo que hace por mí y por millones de personas que se sienten igual que yo.

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